“El camino de una empresa no se concibe sin aliados que ayudan a superar las dificultades”, Jesús Mesa del Castillo, director de Hospital Mesa del Castillo
Imaginemos una ciudad de Murcia a penas despertando de la pesadilla de la precariedad de principios del siglo XX y de la Guerra Civil, donde la falta de medios y la pobreza eran el día a día. Era 1947 y mi abuelo, el Dr. Antonio Mesa del Castillo, en aquellas circunstancias, se aventuró a construir un nuevo hospital en Ronda de Levante, junto a una Plaza Circular recién trazada, todavía sin asfaltar y rodeada de huerta, salpicada únicamente por las construcciones más antiguas como la Estación de Tren o la cárcel. Aquel sanatorio ‘La Inmaculada’ aportó a los murcianos dos nuevos quirófanos y una sala de Rayos X que eran agua de mayo en esos tiempos.
Muchas empresas nacen con un plan de negocios donde la planificación y el análisis dirigen el camino a seguir, sea cual sea la actividad a la que se dediquen. No fue nuestro caso; mi abuelo vivía para ver pacientes, para buscarles consuelo o cura, e hizo lo que fue necesario y estuvo en su mano para hacerlo posible. No fue muy diferente para la segunda generación, mis tíos y mi padre, todos médicos. Ellos afrontaron el devenir de los años, la duras y las maduras, como pudieron y con una sola cosa en mente: el enfermo.

Pero la vocación no se sostiene por sí sola. Con el nuevo siglo, el cambio de ubicación e instalaciones era una necesidad más que evidente, así que en 2003 estrenamos casa nueva en Ronda Sur. De nuevo huerta alrededor y mucha ilusión en nuestros corazones. Así nació el nuevo Hospital Mesa del Castillo, con sus cinco flamantes quirófanos, su moderna área diagnóstica y habitaciones de lujo en un edificio donde la luz y la armonía se hacen presentes en casa pasillo, en cada sala. Y, cómo no, una pequeña huerta de limoneros dando color a su patio central.
El camino de una empresa suele estar lleno de sinsabores, y aunque la vocación sostiene la motivación, nadie está exento de buscar aliados en el camino para superar las dificultades que se presentan. Las nuevas instalaciones, las crisis económicas y los vaivenes internos nos impulsan a buscar compañeros de viaje. La verdad es que no nos han faltado y tenemos mucho que agradecer.
Hitos logrados
Uno de esos compañeros es Aválam, con quien hemos compartido dos hitos muy importantes en nuestra historia. El primero fue la inestimable ayuda para superar la inversión que supuso la construcción y el equipamiento del nuevo edificio hace ya unos 25 años. Gracias a nuestros amigos de la Sociedad de Garantía Recíproca murciana conseguimos convertir un pequeño sanatorio, antiguo y obsoleto, en un moderno hospital de referencia en la Región de Murcia.
El segundo hito es mucho más reciente: gracias a la última operación con Aválam, podemos afrontar los retos del futuro. Desde la renovación tecnológica tan necesaria para mantenernos a la vanguardia, hasta la adaptación a los nuevos tiempos que se aproximan respecto a nuevas formas de trabajar como la Inteligencia Artificial. Ahora podemos mirar a los años que nos esperan con más seguridad incluso con los tiempos de incertidumbre que nos acechan. Gracias a Aválam, el futuro tiene un color más agradable.

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